jueves, 28 de mayo de 2015

Era

Con él me sentía como un laburante cuando tiene franco, libre. Me hacía sentir bien, protegida y así, todo cursi y amoroso. Lo veía una vez a la semana como mucho y tal vez era por eso que cuando estábamos juntos era tan lindo. Nos contábamos lo que habíamos hecho en la semana o en el tiempo que no nos habíamos visto y nos quedábamos hablando de alguna noche de joda. De vez en cuando nos hacíamos una escena de celos como si fuéramos algo y uno de los dos terminaba enojado pero en minutos nos abrazabamos y nos acostabamos. Era tan lindo, confieso que lo extraño. En realidad extraño los momentos juntos, quisiera revivirlos. No lo extraño a él, aunque si a su mirada, su voz, esa forma de hablar que nadie tiene. Quiero volver a escuchar sus historias que contaba una y mil veces y yo siempre  me reía aunque para los demás ya eran aburridas y repetitivas. Extraño todo lo que tenga que ver con él, su cama, las escaleras de su casa, sus mensajes, todo menos a él. Él me decepcionó, me usó, me destruyó. No puedo dejar de quererlo pero tampoco esperarlo, ya pasó su tiempo. Aunque si volviera, confieso, saldría corriendo a sus brazos. Es mi debilidad.

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